En valencia su luna noscautivo...
y sus inquilinos nos sacaron los colores..
por cierto también tuvimos el onor de conocer al Qbelo aquí la prueba del evento






Me acuerdo de mi primer condón, era cuando tenía como 14 años.
Fui a comprar un paquete de condones. La empleada de la tienda era
muy bonita, y se dio cuenta de que yo era completamente novato
en esas cuestiones. Me entregó el paquete y me preguntó si sabía cómo
usarlos.
Yo le contesté con sinceridad, "No".
Ella abrió el paquete, tomó uno de los condones y se lo puso en el
pulgar.
Me dijo que me asegurara que quedara ajustado y seguro. Yo, aparentaba
confusión. Ella revisó la tienda, estaba vacía. Me dijo: "Espérate
un minuto", se dirigió a la puerta y la cerró con llave. Tomándome de
la mano, me llevó a la trastienda, se desabotonó la blusa y se la
quitó... Se desabrochó el sostén y lo dejó de lado.
Me preguntó, "¿Te sientes excitado?"
La verdad es que yo era tan bobo, que todo lo que pude hacer fue
asentir con la cabeza. Me dijo que era hora de ponerse el condón.
Mientras yo me lo ponía, ella se quitó la falda y las braguitas y se
acostó en el escritorio.
"Anda", me dijo. "No tenemos mucho tiempo".
Fue fantástico; desafortunadamente no duré mucho, y en unos cuantos
minutos todo había terminado. Se me quedó mirando con el ceño
fruncido.
"¿Te pusiste el condón?"
"Claro", le dije, mientras le enseñaba el pulgar.
Se llama Prueba o Test de Turing al procedimiento desarrollado por Alan Turing para identificar la existencia de inteligencia en una máquina.
Expuesto en 1950 en un artículo (Computing machinery and intelligence) para la revista Mind, sigue siendo hoy día una de las cabezas de lanza de los defensores de la Inteligencia Artificial.
Está fundamentado en la hipótesis positivista de que, si una máquina se comporta en todos los aspectos como inteligente, entonces debe ser inteligente.
La prueba consiste en un desafío. La máquina debe hacerse pasar por humana en una conversación con un hombre a través de una comunicación de texto estilo chat. Al sujeto no se le avisa si está hablando con una máquina o una persona. Si el sujeto es incapaz de determinar si la otra parte de la comunicación es humana o máquina, entonces se considera que la máquina ha alcanzado un determinado nivel de madurez: es inteligente. Todavía ninguna máquina puede pasar este examen en una experiencia con método científico.
Existe una versión modificada, propuesta por John Searle y popularizada por Roger Penrose: la sala china. En esencia es igual, pero la ejecución del algoritmo la realizan personas encerradas en una habitación y se requiere que las personas de la habitación no conozcan el idioma en que se realiza la conversación.
Pese a la brillantez de Penrose, esta modificación no aporta nada al problema, puesto que si los operadores consiguen comprender la conversación, lo harían gracias a su propia inteligencia. Por otra parte, pese a lo aparentemente absurdo de la proposición, la sala podría pasar la prueba de Turing sin que los operadores hubieran comprendido nada de la conversación. Esta experiencia intenta cuestionar la veracidad de la prueba de Turing.
Una de las aplicaciones de la prueba de Turing es el control de spam. Dado el gran volumen de correos electrónicos enviados, el spam es, por lo general, enviado automáticamente por una máquina. Así la prueba de Turing puede usarse para distinguir si el correo electrónico fue enviado por un remitente humano o por una máquina (por ejemplo por la prueba Captcha)

